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Hablemos si os parece de masturbación. En primer lugar echemos mano de la Real Academia Española y veamos a qué se refiere: Masturbación: 1. f. Estimulación de los órganos genitales o de zonas erógenas con la mano o por otro medio para proporcionar goce sexual.
Siguiendo a la RAE y sin ánimo de entrar en disputas institucionales, quedan algunas dudas pendientes. Si no introducimos el referente individual, en esta definición pueden caber un coito o el sexo oral. Dado que ese otro medio para proporcionar goce sexual, puede ser el genital de otra persona; o la boca de otra persona. No sólo eso, sino que si cambiamos la disyuntiva del genital por zona erógena, un beso (dado que la boca es zona erógena, acariciada por otro medio: otra boca) puede ser considerada masturbación. Así pues y sin ánimo de liar, creemos que a la definición le falta el referente individual, por un lado; y la centralidad genital (aún cuando está pueda ir acompañada de la estimulación de otras zonas extragenitales) por el otro.
¿Por qué el referente individual? Por qué si consideramos la posibilidad relacional (masturbación mutua como dicen las revistas) a pesar de la obviedad, lo relacional ya no puede ser individual. ¿Por qué la centralidad genital? Porque si no, rascarse con deleite o mesarse los cabellos, podrían ser tenidas por conductas masturbatorias... ¡y no quiero imaginarme lo que sucedería en caso de ser así! De todos modos, lo que nos proponemos es reflexionar en voz alta para nuestros jóvenes lectores. La masturbación es la metáfora perfecta para analizar la evolución de las actitudes sexuales en los últimos tiempos.
Análisis histórico Al principio hubo un temor absoluto a ella; primero en el plano religioso, y después en el plano médico, se consideró un pecado y una enfermedad. En un histórico libro titulado El Onanismo, el médico suizo Tissot nos ponía en antecedentes de los males asociados a está práctica. Dicho libro está lleno de muertos y vidas rotas a causa del onanismo.
A raíz de ahí, se comenzó a considerar que la masturbación y el onanismo eran términos sinónimos. Sin embargo, el onanismo haría referencia al pecado de Onán.
Un poco de historia sagrada no sentará mal a nuestros jóvenes lectores. Er y Onán eran hermanos. Er estaba casado con Tamar; así pues Tamar y Onán eran cuñados. Se murió Er, y entonces se suponía que Onán debía fecundar a Tamar (mujer de su fallecido hermano); pero al parecer Onán se dedicaba a derramar su semen sobre la arcilla y no sobre la vagina de su cuñada. Resulta curioso, como el pecado de Onán a efectos eróticos, es un coito interrumpido o una marcha atrás, como dirían los jóvenes. Pero tiene muy poco de masturbación. Sin embargo con el devenir del tiempo, todo lo que tiene que ver con eyacular fuera de la vagina (y en ese sentido la masturbación, como tantas otras posibilidades, lo es) se ha tenido por onanismo. Al final onanismo y masturbación parecen sinónimos… pero me temo que tienen poco que ver.
Volvamos al latín preciado. Turbación significa: 1. f. Acción y efecto de turbar. 2. f. Confusión, desorden, desconcierto.
Nos tememos que ese desconcierto y confusión y desorden… se producen más entre quienes intentan erradicarlo, que entre quienes lo practican.
Mitos Con estos antecedentes: pecado y turbación, no es de extrañar todos los mitos negativos que han llegado asociados a ella.
- Si te masturbas te salen granos. Suele coincidir que el descubrimiento e inicio de la masturbación se produce en la adolescencia (en general); en esta etapa algunas personas, por los cambios hormonales desarrollan acné. Es curioso como de una coincidencia, se acaba estableciendo una causalidad: lo uno produce lo otro. De todos modos, ¿Por qué no proponerla a la inversa? Si te salen granos te masturbas…
- La masturbación produce ceguera, sordera, ralentiza el crecimiento… todos estos mitos, son los últimos rescoldos que han llegado al siglo XXI de las obras de Tissot, médico suizo del que hablábamos antes.
De todos modos, en este sentido la masturbación no es diferente a otras expresiones sexuales. En la medida que se desconocen, se temen. Pero la preguntas simples y llanas serían:
- ¿Qué es la masturbación?
- ¿Quién la practica?
- ¿Qué se busca con ella y que consecuencias tiene?
- ¿Dónde están sus peligros?
No vea nadie en nuestras letras que estamos haciendo apología de la masturbación. Allá cada cual con sus posibilidades y recursos. Pero nunca está de más recordar viejas ideas empeñadas en patologizar y negativizar posibilidades sexuales humanas, que no por aplaudidas o denostadas van a dejar de existir. Y si esa existencia es tan pertinaz ¿por qué será? Silberio Sáez Sesma. Santiago Frago Valls. Asesores Sexológicos del CIPAJ y la Universidad Fuente Original: CIPAJ. Casa de los Morlanes. Plaza San Carlos, 4. 50001 Zaragoza. Tel. 976 721 818. Fax: 976 721 847.
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