Cuando hablamos de mitos hacia la sexualidad, probablemente la mayoría nos refiramos a errores informativos sobre sexualidad que circulan entre lo que llamamos público en general. Seguro que estáis pensado, Sí pero eso son patrañas que nos contaban antes, esto ya está pasado, ahora tenemos buena información y todo esto está superado...
SUMARIO QUÉ ES UN MITOCuando hablamos de mitos hacia la sexualidad, probablemente la mayoría nos refiramos a errores informativos sobre sexualidad que circulan entre lo que llamamos público en general. Muchos de estos mitos que ayer circulaban, hoy causan risa: - Las emisiones nocturnas indican un trastorno sexual.
- Durante la menstruación una mujer no debe practicar deportes, ni debe tomar baños, ni realizar el coito.
- Una mujer con la menstruación no debe regar las plantas porque se secan, ni hacer mayonesa porque se corta.
- La ausencia de himen prueba que una muchacha no es virgen.
- Aquellos que se abstienen del sexo son los que gozan de mayor salud.
- La excelencia de la ejecución atlética es reducida por el coito, la noche antes o el día de cualquier competencia atlética.
CÓMO NACE UN MITOSeguro que estáis pensado, Sí pero eso son patrañas que nos contaban antes, esto ya está pasado, ahora tenemos buena información y todo esto está superado. Pensar que un mito es un error de información extendido entre la población, lo convierte en una cuestión simple; pero deja de ser tan simple, como casi todo, cuando se pierde la prisa y se piensa un poco. Los mitos son efectivamente errores de información; pero no todos los errores de información se convierten en mitos. ¿Qué quiero decir con ésto? Que yo ahora os podría decir la barbaridad más supina en lo que a sexualidad se refiere con la certeza casi absoluta de que no se va a convertir en un mito: el coito es un vicio que produce infecciones de útero. PROCESO: DE LA INFORMACIÓN ERRÓNEA AL MITO¿Qué haría falta para que esta brillante afirmación mía se convierta en mito? - Que yo fuese una autoridad reconocida por el auditorio (científica o no), o en su defecto que alguna de esas autoridades reconocidas como tal avalase mi afirmación. Es decir, necesito un poder, en cualquiera de su modos: político, económico, científico, moral...
Modestamente, a excepción de para mi madre, me temo que no cumplo esta condición. - Que mi afirmación se divulgase y se refiriese a un tema importante y bien situado en la escala de valores de los sujetos.
Lo de la divulgación me temo que no lo voy a conseguir; la situación del coito en la escala de valores de los sujetos, me temo en cambio, que estará bastante bien situada. - Que el nivel ideológico, moral o religioso de la sexualidad invadiesen el nivel científico. Explicaré que quiero decir con esto. A la sexualidad se puede acceder desde cualquiera de estos niveles, ideológico, moral, religioso o científico; y no quiere decir que un nivel sea mejor o peor que los otros. El problema viene cuando unos niveles invaden los otros. Veamos como se gesta por ejemplo un mito sobre la masturbación.
Desde un nivel ideológico y moral se puede decir si la masturbación es mala o buena, ya que lo bueno y lo malo forma parte de un juicio moral. - Desde un nivel religioso puedo decir si la masturbación es pecado o virtud, porque el pecado y la virtud forman parte de un juicio religioso.
- Desde un nivel científico puedo decir si la masturbación es perjudicial o no para la salud, ya que la salud es un objeto de estudio científico.
Hasta aquí creo que estamos en el terreno de lo razonable; pero imaginad qué sucedería en los casos siguientes: - Un cura dice: la masturbación es una práctica denigrante que degenera la integridad del individuo y produce incluso esterilidad. Un cura es representación inequívoca del nivel religioso; pero en su afirmación lo moral, religioso y científico forman un auténtico puré; pero si vosotros, por vuestras creencias, dotáis a este sacerdote de suficiente autoridad os creeréis a pies juntillas sus consideraciones.
- Un médico dice: la masturbación debilita el organismo del individuo y supone un vicio degenerativo y peligroso para la persona. Un médico es representación inequívoca del nivel científico; pero en su afirmación nuevamente lo moral, religioso y científico forman un auténtico puré; pero si vosotros, como sucedía con el cura, dotáis a este médico de suficiente autoridad o tiene un prestigio importante, sus palabras tendrán repercusiones independientemente de su certeza o no.
En mi brillante frase, el coito es un vicio que produce infecciones de útero, al hablar de vicio, yo, que soy Psicólogo-Sexólogo me permito el lujo de meterme en un nivel en el que nadie me ha llamado y sobre el que no tengo autoridad. A no ser que vosotros me la queráis conceder. Vemos pues que un mito se distingue de un error de información en que pervive y subsiste en el tiempo; y para pervivir ha tenido que tener de cara las condiciones de las que hemos hablado: autoridad; importancia y divulgación; mezcla de niveles; y entorno moral y socio-cultural favorable. LOS NUEVOS MITOSY siento ofenderos si os digo que lejos de salir de la máquina constructora de mitos, la sexualidad juvenil está llena de ellos, aun con un tinte progre y permisivo, pero llena al fin y al cabo: - La masturbación ya no es mala, es buena
- La virginidad ya no importa, es una tontería
- Tener relaciones sexuales antes del matrimonio es muy recomendable
- La pornografía ya no es pecado
Pero afirmaciones de este tipo sólo dan la vuelta a las afirmaciones anteriores. Tanto estas afirmaciones, como las de hace 50 años siguen sin asumir la verdadera grandeza de la sexualidad. ¿Por qué? Porque asusta. Siguen sin asumir sus verdaderas posibilidades de expansión, y siguen diseñando modelos previos a cumplir, más o menos benevolentes, más o menos progres... Me atrevo a decir que la sociedad actual ha eliminado los mitos viejos sólo a cambio de la construcción de otros nuevos que seguro que causarán risa dentro de 50 años, la misma risa que hoy nos causan los de nuestro pasado. Toda la literatura sobre sexualidad juvenil es una fábrica inagotable de mitos sexuales. Los cuento hoy aunque no nos ríamos hasta dentro de 50 años: - La eyaculación precoz es una disfunción
- La fidelidad en la pareja no implica la fidelidad sexual y debe ser compatible con el intercambio
- Molestarse porque la pareja se acuesta con otra persona denota represiones ocultas y un sentido de la posesión exacerbado
- La represión sexual es negativa e impide el libre desarrollo del individuo
- Es necesario desgenitalizar la sexualidad
- Una mujer sin orgasmos es una mujer sexualmente infeliz.
¡Catecismo retro por catecismo progre! Santiago Frago y Silberio Sáez Asesores Sexológicos del CIPAJ y la Universidad de Zaragoza
Fuente original: CIPAJ. Casa de los Morlanes. Plaza San Carlos, 4. 50001 Zaragoza. Tel. 976 721 818. Fax: 976 721 847.
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