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Probablemente un artículo sobre SIDA sea lo menos estimulante y agradable que contenga esta revista. Pero os pedimos tres o cuatro párrafos de confianza antes de pasar a la página siguiente. Prometemos no hablar de vías de contagio, modos de transmisión y posibilidades de prevención. Tal vez no nos equivocamos si suponemos que era eso precisamente lo que se esperaba leer....
SUMARIO Ante la pregunta ¿Que hay que hacer para prevenir el SIDA? La respuesta más frecuente es: Dar información, que se conozcan las vías de contagio y modos de prevención. No sólo es esta la respuesta más frecuente a la pregunta, sino que cuando se hacen intervenciones preventivas (ya sea desde las instituciones o desde cualquier otro estamento) son intervenciones informativas y explicativas acerca del VIH y el SIDA. No vayáis a creer que tenemos nada en contra de la información; pero nos haremos las siguientes preguntas: ¿La información es suficiente para prevenir el SIDA? ¿Tienen los jóvenes suficiente información sobre el SIDA? ¿Cómo se explica que haya jóvenes, que teniendo suficiente y buena información previa sobre el SIDA, se contagien? Prevención efectiva, no sólo que sepan qué es el SIDA, sino que en el momento real de su comportamiento, cuando se relacionen con los demás o consigo mismos, no realicen actividades de riesgo y, por tanto, no se contagien. Esto nos lleva a un planteamiento nuevo del tema, sin duda más amplio y extenso pero seguramente más completo. Contaremos la historia de un grupo de amigos que querían hacer una paella. Todos tenían claro que el ingrediente principal era el arroz. Así que comenzaron a hacerla y pusieron arroz. Conforme transcurría el tiempo vieron que lo que les salía no se parecía mucho a una paella, así que decidieron añadir más arroz. Seguía sin parecerse y volvieron a añadir más. Y así una y otra vez. Todos vosotros tenéis la certeza de que este grupo de amigos jamás conseguirá hacer una paella en condiciones. ¿Cuál es su error, el arroz? No, son aquellos matices (cigalas, guisantes, azafrán, sal...) que hacen que una paella sea algo distinto a un arroz cocido. Pero nadie diría que a una paella no hay que echarle arroz. Lo que queremos contar es que la información es el arroz de la paella. No decimos que la información sobre el SIDA no sea necesaria para la prevención. Lo que decimos, es que solamente con información no se consigue una prevención efectiva y completa. Será necesario añadir otros matices a esta información (y los últimos estudios así nos lo demuestran); igual que añadíamos a la paella otros matices para que no se convierta en arroz cocido. Con la diferencia de que aquí no hablamos de guisos, sino muchas veces de la vida de las personas. Va siendo hora de dejar planteamientos simplistas y coger al toro por los cuernos. Hay que hacerse la pregunta sin miedos ¿Por qué se contagian del SIDA los jóvenes y la población en general? Hasta que no tengamos clara esta respuesta no podremos intervenir con éxito. Veamos entonces otras cuestiones, que junto con la información, nos puedan llevar a conductas seguras y reales en relación al VIH y SIDA. El objetivo es que las intenciones de llevar a cabo conductas seguras se conviertan en realidad y no se queden en mera intención. Hablemos pues de la conducta sexual de los jóvenes y la prevención del SIDA. HABILIDADES PERSONALESLos jóvenes, a menudo, tienen buena información acerca del SIDA y saben cuales son las conductas de riesgo y las conductas seguras; pero a la hora de la verdad, muchos se encuentran con numerosos obstáculos y dificultades para realizar una conducta sexual determinada; aunque su información sea suficiente y sus intenciones favorables a una conducta segura. Muchos jóvenes saben que el preservativo previene del SIDA, probablemente casi todos. El problema es que no tienen habilidades para utilizarlo; y no nos referimos al hecho físico de colocarlo en el pene o la vagina; sino que no saben comprarlo (les da vergüenza), no han previsto una relación sexual y no lo tienen disponible en el momento oportuno, les da corte hacer una parada en la relación sexual para colocarlo,... Si la prevención informa, pero no capacita, se queda en un mero ejercicio estético, pero no protege a los jóvenes. LA PERCEPCIÓN DEL RIESGOLos jóvenes perciben el riesgo y creen firmemente que las acciones que llevan a cabo son seguras debido a la cuidada selección de sus parejas, pero estas elecciones y acciones no resultan ser tan seguras como se cree. Por ejemplo, mucha gente joven vive a menudo relaciones monógamas (con una sola persona), pero por periodos de tiempo relativamente cortos. Tras lo cual establece relaciones también monógamas con otra pareja. Esta conducta, obviamente, no es segura para prevenir los contagios de SIDA. Sin embargo, los jóvenes tienen la firme creencia de que al mantener relaciones sexuales sólo con su pareja (sin relacionarse sexualmente con terceros) están a salvo de riesgos, a pesar de que la duración de estas parejas sea reducida y sustituida sucesivamente por otras relaciones. LOS IDEALES ROMÁNTICOSLas creencias de los jóvenes heterosexuales sobre el uso del condón destroza sus ideales románticos. Es decir, se percibe como que la negociación en la pareja del uso del condón rompe la espontaneidad y el romanticismo de las relaciones sexuales al hacer explícita su ejecución. El ideal romántico de pareja se confronta con la realidad. Parece incluso que en las primeras relaciones coitales de las chicas se usan menos prevenciones que en relaciones posteriores. Las primeras relaciones coitales tienen potencialmente más riesgo que las siguientes; lo que nos lleva a la necesidad de realizar un trabajo específico para estas primeras conductas y relaciones. EXPERIENCIA ANTERIOR COMO PERCEPCIÓN ATRACTIVASe trata de que una vez que una persona ha realizado una conducta, hay una voluntad firme de repetir posteriormente esa conducta. Si esa primera conducta fue de riesgo y por fortuna no tuvo consecuencias negativas, hace que la persona la repita una y otra vez, confiado en su propia experiencia que le demuestra que no pasa nada. Las personas inmersas en esta trampa pueden acabar siendo seropositivas. Santiago Frago y Silberio Sáez, Asesores Sexológicos del CIPAJ y la Universidad de Zaragoza Fuente original: CIPAJ. Casa de los Morlanes. Plaza San Carlos, 4. 50001 Zaragoza. Tel. 976 721 818. Fax: 976 721 847.
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