Aún cuando el título pueda parecer enrevesado, lo que buscamos es aclarar conceptos con un interés práctico. O dicho de otro modo, conciliar propuestas de rigor científico, sin perder por ello el espíritu divulgativo y didáctico. Ya en un artículo anterior sobre Respuesta Sexual Humana1, introdujimos unos ligeros apuntes a cerca del lío conceptual al que el término sexo suele ser asociado. En ocasiones el uso y contenido de este concepto “sexo” es parecido, cuando no idéntico, al concepto “sexualidad”. El hecho de que las diferencias comparativas no estén claras, es porque el contenido de cada uno de estos conceptos, por su cuenta, tampoco lo están.
Analicemos un poco la promiscuidad terminológica con unas frases de botón de muestra. Rellene este cuestionario e indique su sexo. - Nos gusta mucho practicar el sexo.
- “... ella sudaba mientras él acariciaba su sexohúmedo ...”
- “Últimamente estoy obsesionado con el sexo. ¿Seré un adicto?”
En el primer caso el sexo “que se es” (hombre o mujer); en el segundo el sexo “que se hace” (coito); en el tercer caso el sexo “como genital” (vulva o pene) y, ¿en el cuarto?. Podemos restar importancia al tema y no enrevesarnos; pero hemos dicho vamos a reflexionar sobre lo que decimos. Imaginen una sola pregunta y las posibles respuestas con estas acepciones: ¿Qué tal con el sexo?
- “Muy bien, me siento a gusto siendo hombre”
- “una vez al mes y por las justas”
- “siempre lo llevo bien limpio”
- “Es un tema tabú”
Rizando el rizo, así las cosas, un taller de “sexo seguro” podría ser: - Hombres o mujeres adiestrados en autodefensa, con las ideas claras y con el futuro resuelto de cara a incertidumbres económicas y personales.
- Coitos con preservativo para evitar consecuencias.
- Fabricación y reparación (por lo de taller) de bragas y calzoncillos con candado, que guarden a buen recaudo (es decir, seguro) al pene y la vulva.
- ¿Y una agresión sexual?: ¿un hombre que agrede a una mujer? (Independientemente de que la agresión sea en un contacto erótico); ¿Un coito contra la voluntad de otro? (independientemente de que sean hombre o mujer); ¿Golpear a alguien fuertemente con el pene o con la vulva?
No queremos a amargar el día a nadie, pero no podemos pasar por alto las acepciones tan diferentes de sexo que se esconden en estas afirmaciones. Todas “entendibles”, por el contexto (diferente en todos los casos) pero teniendo en común un mismo término: “sexo”. Si la clave es el “contexto” o es el “sexo”, no es una cuestión banal. En el primer caso necesitaríamos una nueva ciencia: la “contextología”; que daría cuenta del análisis o enfoque científico de los “contextos”. Pero si la clave es el “sexo”, y no tanto el “contexto”, tal vez la sexología (que ya está inventada) tenga algo que aportar.
La Sexología es la ciencia del sexo. Del sexo que “se es”y no del sexo “que se hace” o los “genitales que se tienen”. En todo caso, este sexo que se hace, como veremos, es sólo una parcela (la erótica) o un área de trabajo de la sexología “del sexo quo viene de “sexare” que significa separar; ejemplo: “sección”. El hecho de que se confunda sexo que se es, con sexo que se hace; e incluso que esta segunda acepción triunfe y tienda a estar generalizada es más una cuestión de metonimia (tomar una parte por el todo, Danone por yogures); o lo que es peor, este fenómeno es un hecho de colonización (de lo coito-genital) y no de madurez. La Sexología entiende el sexo que se es (hombre o mujer) y todas sus implicaciones. Descargar pdf completo Cita este artículo en tu sitio | Vistas: 2817 | E-Mail
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