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El sexólogo trata de invitar a ver el otro lado de las cosas y dar coherencia a las cosas que se oyen. (SANTIAGO FRAGO y SILBERIO SÁEZ). Preguntas que invitan a respuestas:
- ¿A qué se dedican los sexólogos? - ¿Qué es un sexólogo? - ¿Es la sexología una ciencia o una especialidad médica y/o psicológica? - ¿Qué problemas o dificultades tratan los sexólogos? - ¿Los sexólogos son médicos? o ¿son psicólogos? - ¿Tratan los sexólogos problemas sexuales o problemas de pareja? - ¿Cómo se hace uno sexólogo o sexóloga? - ¿Cómo sé si lo que necesitamos es un psicólogo, un sexólogo o un psiquiatra?
Invadidos como estamos por pseudoprofesionales del sexo, que no de la sexología, nos vemos obligados a intentar dar luz ante tanta oscuridad y promiscuidad conceptual y profesional. Intentaremos clarificar, dar respuestas y no enredarnos en el bricolaje sexual. La promiscuidad conceptual Promiscuidad significa, según el diccionario de la Real Academia: “mezcla, confusión”. Desde ahí puede afirmarse que en la actualidad el hecho sexual, objeto de la Sexología, es, más que nunca, un hecho promiscuo, donde todo se mezcla y se confunde. Jamás hubo en este país tanta información sobre materias sexuales y, sin embargo,jamás se produjo tanto aturdimiento respecto a “lo sexual”.
Insistentemente se utilizan los términos “sexo” y “sexualidad” como sinónimos, quizás con un matiz diferencial : parece que la sexualidad es más fina o más humana, mientras que el sexo es más grosero y animal. Confundir sexo con sexualidad es como confundir persona con personalidad o razón con racionalidad. Un despropósito.
Otra confusión es la que mezcla el sexo con la conducta o comportamiento sexual, lo que somos con lo que hacemos. Confundir sexo con conducta sexual es como confundir la persona con sus hábitos, la cultura con las tradiciones o la democracia con el sufragio. Un desatino. El dislate de la confusión es la que confunde sexología con problemas sexuales. Y un paso más allá, la que confunde educación sexual con la evitación de problemas sexuales. Que sería como confundir el derecho con los delitos o la enología con las borracheras. Muchos profesionales de la sexología y la educación sexual nossentimos estremecidos y asombrados cada vez que, presuntos eruditos disertan sobre cuestiones sexuales en los medios de comunicación. Descargar pdf completo. Cita este artículo en tu sitio | Vistas: 1623 | E-Mail
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