PREGUNTAS FRECUENTES
PREGUNTAS Y RESPUESTAS PARA JÓVENES
Aunque el nombre es lo de menos, lo que te sucede se suele denominar como “vaginismo”. Sucede a veces en los primeros intentos de realizar el coito. La vagina está compuesta por unos músculos, que en ocasiones se contraen involuntariamente, impidiendo con ello la entrada del pene. Cuanto más se “insiste”, es incluso peor. Si el intento de introducción del pene está siendo doloroso, la vagina se contrae de forma automática: por tanto sólo cuando haya tranquilidad, un alto nivel de deseo y la introducción esté siendo placentera y no dolorosa el problema se resolverá. Si la queja persistiera, lo mejor es ponerse en manos de un sexólogo. Si erres joven existen servicios de Asesoramiento Sexológico para jóvenes, y si eres adulta, entonces lo mejor es acudir a la consulta de un sexólogo.
Con la edad, las experiencias, los deseos… vamos tomando conciencia de lo que nos atrae. De todos modos, no podemos olvidar que la sexualidad humana tiene una gran plasticidad; y según como lo miremos, esto es más una ventaja que un inconveniente. Nosotros creemos que en líneas generales nos sentimos “más atraídos” por un sexo que por el otro; es decir, se trata de una cuestión de predisposición hacia una dirección; pero esto no implica imposibilidad para viajar en otro sentido, e incluso disfrutar con ello. Conocerse a nivel sexual es una tarea que todos deberíamos hacer. Cada persona es distinta y los gustos y preferencias de uno, no tiene porque coincidir con los del resto. Así pues, tú deseo es tuyo, personal e intransferible.
Cuando el nivel de excitación es muy elevado, es inevitable eyacular con cierta inmediatez. Así pues eso es normal en situaciones de ese tipo. A veces se considera que uno es eyaculador precoz, cuando eyacula antes de que la pareja tenga el orgasmo; pero esto es una trampa, dado que con el coito, no siempre es sencillo que una mujer tenga el orgasmo. Por tanto, si el objetivo es “aguantar sin eyacular” hasta que ella tenga un orgasmo, estamos en un error de planteamiento. Si lo que sucede es que se eyacula justo nada más introducir el pene en la vagina, o incluso antes, la idea sería prolongar el tiempo, con el objetivo de aumentar el propio placer, y no tanto “cumplir ninguna marca previa”. A veces obsesionarse con “no eyacular”, hace que perdamos las sensaciones, dejemos de disfrutar, y lleguemos al orgasmo sin apenas percibirlo; considerando que lo que llega es más una “pérdida”, que una “ganancia”.
Existen múltiples vivencias y emociones asociadas al orgasmo. En realidad tantas como personas, y dentro de la misma persona, tantas como orgasmos hayan tenido en su vida. Pero una cosa es la percepción y la vivencia; y otra diferente si los orgasmos se clasifican por la zona que se estimula: clítoris o vagina, por ejemplo. El orgasmo es una descarga brusca de oxitocina y dopamina cerebral, por tanto no se puede distinguir un orgasmo por la zona cuya estimulación nos ha llevado a él. Qué a la persona le guste más de un modo o de otro, es evidente; pero que existan orgasmos diferentes por la zona que se estimule, no parece cuadrar neurológicamente. Lo que si existen son diferencias entre el orgasmos masculino y el femenino. El hombre tiene periodo refractario, por lo que resulta muy difícil que tenga orgasmos consecutivos; en cambio la mujer al carecer de periodo refractario, podría conseguir orgasmos consecutivos.
La respuesta es sí. En honor a la verdad, las probabilidades son claramente menores, que si el coito se realizará justo en la mitad de ciclo (en el periodo de ovulación); pero existen probabilidades y como tal hay que prevenirse. En ocasiones la ovulación de la mujer se anticipa; y los espermatozoides una vez que pasan de la vagina al útero y las trompas, pueden sobrevivir varios días, lo que haría posible un embarazo si se juntan estas dos circunstancias: ovulación que se anticipa y espermatozoide que sobrevive unos días.
PREGUNTAS Y
RESPUESTAS PARA PADRES Y MADRES
En la adolescencia es algo totalmente habitual y entendible. Debemos pensar que su cuerpo está cambiando a gran velocidad y ellos son los primeros que deben asumir esos cambios; para ello necesitan de mayor intimidad. No debemos agobiarnos si vemos que manifiestan pudores o vergüenzas (siempre que entren en límites razonables). Sería bueno que expresásemos nuestro respeto y les acompañásemos en este proceso de autoaceptación con mensajes positivos.
En determinadas edades es un hecho muy común que los niños se estimulen los genitales en público. No debemos vivirlo como algo alarmante, sino todo lo contrario: Los humanos tendemos a hacer aquello que nos es agradable, y a evitar lo que no lo es. Desde luego en este caso lo que habrá que trabajar con el niño no es el hecho de que se toque los genitales (la conducta en sí), sino el lugar y el momento en que lo hace. En este sentido es importante ayudarles a que interioricen el concepto de intimidad y la idoneidad de los actos en función de la situación en que se den.
Debemos asumir que a veces los hijos nos plantean cuestiones para las cuales no sabemos muy bien cómo responder, bien porque no tenemos la información o bien porque tenemos pudor respecto al tema. Lo más saludable en estos casos es la sinceridad: si algo me da vergüenza no pasa nada porque lo exprese, siempre que esto no sea la excusa para evitar el tema. Si por el contrario la dificultad radica en que no sé la respuesta porque no conozco el tema, de nuevo lo más recomendable es la sinceridad: decirlo (“no lo sé”), pero eso sí tratando de no quedarnos ahí y haciendo lo posible por conseguirles la información que nos demandan: ¿qué tal consultando juntos un libro, o Internet?
Lo bueno o lo malo no está en el desnudo en sí, sino en la actitud que tengamos ante el mismo. La clave para que algo sea positivo es vivirlo con naturalidad; debemos dejarnos de recetas mágicas y tratar de adaptar las situaciones a nuestras características. Así, lo que tal vez para mí sea normal y natural, para otro persona no lo es; por lo que lo interesante aquí sería plantearse ¿me siento cómodo y para mí es natural el desnudo delante de mis hijos? Si mi respuesta es Sí, pues adelante. Si mi respuesta es que estoy más cómodo con una camiseta… ahí está la solución. Debemos asumir que cada persona tenemos una personalidad y unas actitudes diferentes, que debemos respetar.
Es cierto que los medios de comunicación (incluyendo Internet) ejercen una gran influencia sobre nuestros hijos y no siempre la información que dan es la más correcta y rigurosa; por ello, no se trata de demonizarlos, pero sí de ser conscientes de sus limitaciones formativas. Por ello, deberemos intentar que nuestros hijos por ejemplo vean la televisión con nosotros y cuando algo nos parezca oportuno, manifestemos nuestro acuerdo, así como cuando nos parezca inoportuno deberemos decirlo. De nuevo la clave está en la comunicación y el aprovechamiento de las oportunidades cotidianas.
Lo más recomendable es tratar el tema de la Sexualidad, como un tema más. Si nuestro hijo nos hace preguntas deberemos tratar de que encuentre en nosotros la respuesta que busca; pero si por su personalidad, características, etc. no pregunta de manera directa nosotros como padres deberemos optar por tomar una actitud activa y tratar de aprovechar cualquier oportunidad para expresarnos y que conozca nuestros puntos de vista, nuestras opiniones… A veces caemos en el error de plantearnos: “como él no habla yo me callo” y lo correcto sería decir: “como él no habla yo le respeto y no le obligo a hablar, pero yo ya pasé mi adolescencia hace mucho y hablo y opino de todo y él me debe respetar”.
No deberíamos tener mayor inconveniente en que nuestros hijos pequeños escuchasen las dudas de sus hermanos por varios motivos: para que normalicen el tema, para que vean que si tienen dudas en algún momento las podrán resolver en casa, para quitarle el componente “morboso” que tendría si les sacásemos de dicha conversación (seguramente pensaría algo así: “de qué estarán hablando que yo no lo puedo oír!!”). En resumen, sacar al niño pequeño de la conversación, en líneas generales, sería contraproducente; además como se suele decir “nadie se ha muerto por saber mucho, por no saber suficiente Sí".
La Sexualidad es una cualidad humana, por lo cual es un tema que tiene sentido desde el inicio de la vida. Debería ser un tema constante en nuestras conversaciones, eso sí, adaptándonos a su nivel madurativo, sus capacidades, sus intereses, su lenguaje,… hablar con nuestros hijos de Sexualidad, es algo más que hablar de coitos y genitales: es hablar de ser hombre y ser mujer; de cómo nos relacionamos, cómo nos sentimos,… por lo que tiene sentido desde la más tierna infancia.
PREGUNTAS Y RESPUESTAS PARA MAYORES
“El deseo sexual es muy “sabio”, si abandonas la vida erótica él te abandona. Hay personas que tienen poco o ningún interés erótico y otras que se sienten sorprendidas por su alto nivel deseo; cada persona es diferente, su proceso de sexuación es distinto,,,,, y de eso se trata de “sentirse libre” para desear, expresar y amar”.
“NO es normal tener problemas de erección por el hecho de cumplir años; de modo que, en ausencia de enfermedad, un problema de erección ha de consultarse con un profesional de la sexología y la Medicina sexual, para indagar si detrás del mismo se esconde alguna patología o enfermedad, o sencillamente es debido a causas relacionales, psicógenas o ambientales”.
“La próstata es un órgano con relevancia reproductora en todos los hombres; a partir de los 50 años suele experimentar modificaciones en el tamaño: adenoma prostático o hiperplasia, de carácter y curso benigno. En casos severos de crecimiento o en la presencia de un cáncer prostático es indicación quirúrgica el tratamiento. Si la cirugía es muy invasiva y radical puede afectar a la erección, aunque la mayoría de las ocasiones suele ser una cirugía poco invasiva que no altera la erección, o que responde bien a los fármacos facilitadores de la misma”.
“El deseo no tiene que verse afectado por el hecho de la menopausia; no obstante, los cambios hormonales que afectan a la mujer de modo muy singular y específico pueden acarrearle molestias y trastornos físicos que podrían explicar cambios en su tono vital y en su deseo erótico. Una vez equilibrado con terapia farmacológico el desajuste hormonal es fácil iniciar una terapia sexual para equilibrar el ámbito íntimo de la pareja”.
“En la actualidad disponemos de toda una amalgama terapéutica: terapia sexual, terapia farmacológica y terapia de pareja,… que posibilitan la resolución de prácticamente todas las dificultades eróticas y sexuales”.
“El tener relaciones eróticas reporta numerosos beneficios para la salud general, en concreto, la vivencia del placer físico con tu pareja tiene propiedades cardioprotectoras, inmunológicas, antidepresivas, analgésicas,… además de la necesidad que todos tenemos de amar y ser amados”.
“Ningún corazón queda comprometido por el “esfuerzo” que supone una relación erótica / sexual. Una vez que el cardiólogo haya dado el alta médica podemos reanudar la vida sexual sin problemas. No obstante si alguna persona tiene “miedos”, lo ideal es acudir a la consulta de un sexólogo o experto en medicina Sexual para iniciar un programa de rehabilitación y confianza erótica”.
“Siempre que se presente alguna dificultad erótica de modo brusco, imprevisto, y todo ello coincidiendo con el haber iniciado un tratamiento farmacológico, ha de hacernos sospechar en algún efecto secundario o colateral del mismo; en especial: antihipertensores, antidepresivos, hormonas, antipsicóticos,….”.
“El deseo sexual y la edad se llevan bastante bien, por lo que NO es normal que disminuya con la edad; si ello ocurre habrá que evaluar el estado de salud, la dinámica de la relación, la erótica de la pareja,… e indagar qué aspecto pueda estar interfiriendo en el deseo”.
“La edad cronológica (DNI) no es igual que la edad de “salud” ni que la edad que te dan los demás (edad social); con esta consideración inicial hay que decir que NO es normal un declive “erótico/sexual”, aunque es razonable ocurran ciertos cambios en la respuesta sexual de hombres y mujeres. No obstante, hay aspectos que mejoran con la edad si la salud acompaña: el deseo, la ilusión, el humor, la sonrisa, el encanto, la seducción,…”
Hay enfermedades y ciertos cuadros médicos que condicionan la vida sexual de las personas si no les prestamos atención y cuidado: la diabetes, la hipertensión, hipercolesterolemia, el tabaquismo,…. pueden condicionar aspectos de nuestra vida erótica pero no anularla.
PREGUNTAS Y RESPUESTAS PARA MUJERES
Las relaciones sexuales, o eróticas, implican una gran amplitud de opciones para disfrutar, entre las cuales estaría la penetración vaginal. Ésta, a no ser que sea indicado por el médico en algún caso específico, no implica ningún riesgo ni para ti, ni para el feto, ya que está protegido por la placenta y además, está el tapón mucoso. Lo importante es vuestro deseo y encontrar el modo qué mayor comodidad os ofrezca.
Desde aquí lamentamos no poder darte motivos certeros debido a la escasez de información. Quizá como primera opción podrías consultar a tu ginecólogo para descartar motivos orgánicos. A veces estos dolores vienen por las contracciones del útero durante el orgasmo, dependiendo de cómo sea el mismo, aunque también puede influir la postura en las que estemos realizando la penetración.
Los motivos pueden ser varios, como alguna cicatriz por las episiotomías, o menor lubricación por los cambios hormonales, o incluso algún factor psicólogico. Quizá primero podríamos descartar cualquier motivo orgánico consultando con tu ginecólogo.
Nunca he conseguido tener un orgasmo con la penetración, ¿es normal? ¿Qué puedo hacer para tenerlos?
Son muchas las mujeres que no encuentran la mayor excitación durante la penetración ya que en nuestra vagina no hay tantas terminaciones nerviosas. Aunque cada mujer es distinta y la excitación no se debe sólo en tocar aquí o allá, el clítoris generalmente es el encargado de esos orgasmos, el cual se sitúa en la parte superior de los labios. De todos modos, no olvidemos que los orgasmos vienen seguidos a una excitación, si estamos más pendientes de él que de las sensaciones, será difícil que llegue.
El deseo se puede ver afectado por multitud de factores. A veces, nos obligamos a aumentar ese deseo, como si de un caudal se tratase, y puede que funcione, pero quizá también sea aconsejable, si lo consideráis oportuno, observar qué ocurre en el cauce, porque puede que haya algo impidiendo que ese caudal baje. EL deseo es algo que no es constante, pero que si nos obligamos a que así sea, puede que consigamos el efecto contrario.
La lubricación es una respuesta de nuestra vagina ante la excitación, pero lo cierto es que no depende sólo de ella. A veces hay factores que influyen en que esa lubricación sea menor, como por ejemplo algunos métodos anticonceptivos hormonales, estrés, justo antes o después de la menstruación, después de un parto, en la menopausia… por otro lado, a veces, el estar pendiente de esa lubricación también influye reduciéndola.
Las bolas chinas tienen su origen en la cultura japonesa y eran usadas por las Geishas. Su función, como bien dices, es ejercitar los músculos Pubococígeos aunque, como se han vendido siempre en tiendas de juguetería erótica, se le daba una función para el placer que, no suele ser muy acertada.
La vagina está preparada tanto para sujetar un tampón y que no se caiga, como para que por ella pase la cabeza de un bebé. Como ves, es altamente dilatable, y con la excitación, nuestra vagina lubrica y además se dilata. Quizá primero podríamos descartar cualquier origen orgánico de este dolor y, de no existir, quizá valorar la posibilidad de que algunos miedos, fantasmas o nervios provoquen esa contracción muscular en la vagina.
Durante la menopausia vivimos muchos cambios hormonales entre los cuales está la respuesta sexual más lenta. Esto muchas veces puede influir en el deseo y en la lubricación propia de la vagina. En muchas mujeres también influye que a veces, la menopausia puede ser vivida como una pérdida, y se consideran “menos mujer”, lo cual hace que el deseo también se vea afectado. Quizá también podamos ver si el deseo siempre ha de ser igual, o podemos vivir momentos donde nos permitamos tener menos deseo, y otros más. Cuando hablamos de sexualidad, como tú bien dices, estamos hablando de deseos, y no de deberes.
F.A.Q.